Archivo de marzo de 2011

Ganarle al cáncer en 10 días

Destruir células cancerígenas en solo diez días no es una utopía ni parte de una historia de ciencia ficción. Se trata de un novedoso e importantísimo avance llevado a cabo en la Universidad de Sanidad e Higiene por un equipo de Investigadores.

Se trataría de la primera aplicación del famoso nanotubo en una aplicación en la medicina, comprobando la relevancia del papel que cumple la nanotecnología.

Este tratamiento incluye la Ingesta de fármacos y nanotubos de carbono que al ser vistos al microscopio presentan un aspecto similar al polvo o fibra extraña. En conjunto con tecnología láser serían capaces de mejorar el rendimiento.

Los resultados indicaron que el nanotubo contribuyó a que el fármaco de desplazara mas rápidamente hasta la célula, demostrando en un tratamiento con roedores, que las células cancerígenas desaparecen a los 10 días tras haber sido expuestas a rayos láser por periodos diarios de 15 minutos.

Los ensayos actuales apuntan a animales más grandes, incluido el ser humano.

Un papel casi tan resistente como el acero

Un material diseñado con nanotecnología es mas resistente que y hierro fundido y casi tanto como el acero. Se trata de un tipo de un papel nanoestructurado, que al igual que el papel convencional, está elaborado a base de celulosa que es el principal componente estructural de las células vegetales y el compuesto orgánico más abundante de la Naturaleza.

El desarrollo de este papel ha sido posible gracias a investigaciones realizadas por el Instituto Real de Estocolmo, cuyo secreto radica en lograr descomponer la pulpa de la madera sin dañar las células, extrayéndola a través de enzimas. De esta forma se obtiene una suspensión acuosa, que al ser secada es posible unir las fibras para formar una malla o red unida por puentes de hidrógeno, dando a lugar a este nanopapel.

Se pudo comprobar una resistencia de 214 megapascales, es decir casi tan fuerte como el acero (250 MPa), lo cual es posible gracias a la disposición en forma de red de las células, básico para que no pierdan la fuerza que las une. Las aplicaciones son múltiples, reforzar el papel convencional, producir cinta adherente ultrarresistente o utilizarse en cirugía para prótesis o dispositivos biocompatibles.

Dispositivo emisor de luz del grosor de un papel

Como un “sándwich” de electrodos con una película muy fina de un complejo metálico fosforescente entre ellos, se definiría en términos coloquiales, qué es un LEC (Light-emiting electrochemical cells), el nuevo y revolucionario dispositivo emisor de luz, de alta eficiencia y larga vida útil, que ha sido investigado a través de técnicas nanotecnológicas y que se caracteriza por ser tan delgado que una hoja de papel y por tratarse de un artículo barato, estable y resistente.

Este gran avance tuvo lugar en el Instituto de Ciencia Molecular de la Universidad de Valencia y según uno de los directores del proyecto, este tipo de dispositivos ya se conocía desde algunos años, sin embargo el período de ida útil era demasiado corto como para fabricarlo con fines comerciales y se limitaba a menos de 100 horas, mientras que el nuevo diseño supera las 5000 horas.

Teléfono móvil que funciona sin batería

La idea de dejar de depender de los cargadores de energía de los diversos dispositivos que dependen de ellos, como los teléfonos móviles, está mas cerca de lo que podría imaginarse, ya que un equipo de investigadores ha logrado desarrollar un sistema que permite que un teléfono móvil se mantenga constantemente con la energía que necesita, pero de forma autónoma.

Esta novedad es posible gracias a las ondas sonoras emitidas por el mismo usuario al hablar. Este logro ha sido posible a través del fenómeno de la piezoelectricidad, con la cual es posible generar energía a partir de la tensión mecánica a cual que se en expuesta ciertos materiales. En este caso se trabajó a una escala nanométrica.

“La combinación de nanotecnología con materiales piezoelétricos generaría energía a partir de esas ondas sonoras con una eficiencia del 100%”, son las palabras del Profesor y Químico de la Universidad de Texas, Tahir Cagin.

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